Sesión No. 3: Ferrer I Guardia: La enseñanza racionalista.

Seminario Militante Universidad Pedagógica Nacional / Proyecto de investigación: Anarquismo, Educación y Pedagogía / Ponencia Sesión No. 3: Ferrer I Guardia: La enseñanza racionalista. Experiencia La Escuela Moderna de España, México y Argentina/ Primer Bloque Temático: Reflexiones Teóricas y Experiencias/ Martes 16 de Octubre de 2012/ Por Paola

“La enseñanza racionalista puede y debe discutirlo todo, situando con anticipación al niño en la vía simple y directa de la investigación personal”

-Francisco Ferrer –

Francisco Ferrer y Guardia fue quizás, el más importante educador y pedagogo de la tradición anarquista. Nació en Alella, una aladea a 20 km de Barcelona en 1859, en el seno de una poderosa familia terrateniente de la región. De joven fue influenciado por el ambiente republicano y anticlerical que se respiraba en diversos círculos sociales y en los que participaban activamente su tío e instructor. Educado en una escuela nocturna, desde joven se vinculo al mundo laboral lo que le permitió acercarse a los círculos obreros, a sus 20 años Ferrer entro a trabajar como revisor ferroviario en el ferrocarril a Cervere (Francia), allí ayudo a relacionar a los exiliados liberales radicales. En 1885 Ferrer participo en la insurrección antimonárquica de Santa Coloma de Fernenz,  lo que lo llevo rápidamente a perder su trabajo y a exiliarse en Francia donde se caso y mantuvo a su familia desempeñándose en oficios como tabernero y luego como instructor privado de español, convirtiéndose con los años, en secretario del dirigente del Partido Republico Progresista y masón Manuel Ruiz Zorilla, del cual progresivamente se fue alejando por su desacuerdo con la política parlamentaria.

Su obra estará influenciada por las ideas republicanas reconociéndose en la tradición moderna iniciada por Rousseau en el siglo XVIII. Al respecto Francisco Cuevas Noa en su libro Anarquismo y educación. La propuesta sociopolítica de la pedagogía libertaria, dirá: “Las influencias ideológicas que Ferrer recibe son las del anarquismo, el positivismo y el librepensamiento laicista de la nueva modernidad de fines del siglo XIX y principios del xx, en el que pesa decididamente su pertenencia a la masonería. En el plano pedagógico influyen ampliamente las ideas de educación integral que Paul Robin ensayó en Cempuis, y los planteamientos educativos de autores como Rousseau, Tolstoi y Sébastien Faure” (Cuevas Noa, Francisco José, 2003)

A partir de esta experiencia y acercamientos teóricos, Ferrer construirá una propuesta pedagógica libertaria que tendría oportunidad de desarrollarse con las primeras escuelas modernas de la España de finales del siglo XIX. Dicha propuesta se esboza más claramente en su libro “La escuela moderna” en donde platea que la educación es ante todo un problema político; Ferrer afirma que la escuela obedece a las demandas de la clase que ostenta el poder y controla el Estado, esta es la burguesía, que impone la formación que deben recibir los y las trabajadoras desde la infancia hasta la adultez, así, “la escuela estatal es realmente un medio de dominación burguesa para controlar la mentalidad de la clase obrera, y la escuela confesional un modo de seguir inculcando las supersticiones religiosas para evitar la liberación del pueblo” (Ferrer Guardia, Francisco. 2002)

Frente a la escuela burguesa, Ferrer propone la escuela moderna, frente al convencionalismo, propone la enseñanza científica y racional, frente a una pedagogía de la dominación, propone una pedagogía libertaria enmarcada en una educación sociopolítica que reflexione sobre “el origen de la desigualdad económica, la falsedad de las religiones a la luz de la ciencia, el error del patriotismo y del militarismo y la esclavitud que supone la sumisión a la autoridad” (Cuevas Noa, Francisco José, 2003). Estas afirmaciones generarían muchos cuestionamientos no sólo dentro la escuela tradicional sino también de compañeros del pedagogo como Ricardo Mella quien le cuestionaría su educación politizada argumentando que la escuela y la enseñanza tendría que basarse en el neutralismo pedagógico donde no hubieran valores a priori que impartir. Frente a ello, Ferrer afirmaría que “había que respetar la inteligencia y la libertad del niño declarando que el buen maestro era capaz de prescindir de sus propias ideas de adulto” (Delgado, Buenaventura 1982).

Otro de los aportes que hace Ferrer en su texto de “La escuela moderna”, es la importancia de desarrollar una educación mixta y sin distinción de clase, una educación igual para hombres y mujeres y para ricos y pobres, donde no se reproduzcan las jerarquías y desigualdades sociales. Estas demandas son bastantes adelantadas para la época pues con ellas Ferrer afirma que la escuela es reproductora de la desigualdad, muchos años después Pierre Bourdieu con sus estudios de la escuela francesa de los años setentas comprobará lo que Ferrer esbozo: que las instituciones educativas trabajan para “producir sujetos seleccionados y jerarquizados de una vez por siempre y para toda la vida” (Bourdieu, 1964).

Las reflexiones de Ferrer se nutrieron con la experiencia concreta de la Escuela Moderna que se desarrolló entre 1901 y 1906, el pedagogo español junto con un grupo de intelectuales, profesores, republicanos radicales, masones y militantes anarquistas empiezan a desarrollar una forma diferente de enseñar y construir conocimiento[1] como bien lo explica Cuevas “En un local higiénico y bien pertrechado de materiales, con bancos individuales, la escuela enseñaba las asignaturas de geografía, física, química, lenguas castellana y francesa, literatura, historia, matemáticas y dibujo, y solfeo y canto. Existían dos clases o niveles: preparatoria y superior, en las que se mezclaban alumnos de distintas edades. Se utilizaban materiales didácticos importados en buena parte de Francia, modernos y encaminados sobre todo hacia la observación y experimentación: mapas, láminas, material de proyección, elementos de laboratorio, etcétera. Las actividades extraescolares tenían gran importancia, realizándose a menudo visitas a museos, fábricas, etcétera. Los juegos, paseos y excursiones eran también habituales en la actividad del centro educativo” (Cuevas Noa, Francisco José, 2003). La escuela moderna hizo también un ejercicio interesante de edición donde se publicaban libros y manuales que se leían al interior de la escuela, pero que con los años se convirtieron en referentes  de otros centros de enseñanza,  la persona que estuvo al pendiente de la labor editorial de la escuela fue el conocido anarquista Anselmo Lorenzo. El modelo de la Escuela Moderna se convirtió y sigue siendo un referente de experiencias libertarias en educación y ha sido llevada a la práctica en numerosas oportunidades desatancándose las experiencias de Argentina, México y Estados Unidos.

Bibliografía:

Bourdieu Pierre. Los Herederos. Los Estudiantes y la Cultura. Siglo XXI Editores. Argentina.2009

Cuevas Noa, Francisco José. Anarquismo y educación. La propuesta sociopolítica de la pedagogía libertaria. Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, Cuadernos Libertarios II. Madrid 2003. págs. 81-92 En Web: http://periodicohumanidad.files.wordpress.com/2009/01/francisco-cuevas-noa-anarquismo-y-educacion.pdf Consultado: 16 /10/2012

Delgado, Buenaventura: La Escuela Moderna de Ferrer i Guardia, Barcelona, CEAC, 1982.
Ferrer Guardia, Francisco. La Escuela Moderna. Tusquets Editores, Barcelona, Principalmente págs. 8-35. 2002. En Web: http://sagunto.cnt.es/wp-content/uploads/2011/02/FerrerGuardiaF1.-LaEscuelaModerna.pdf Consultado: 16 /10/2012


[1] Vale la pena anotar que la mayoría de las personas que participaron como profesores y profesoras de la Escuela Moderna no tenían una formación pedagógica, sin embargo y para solventar esta debilidad, Ferrer se preocupo por generar espacios de formación colectiva a los que asistían la mayoría del grupo de profesores.

 

Seminario Militante Universidad Pedagógica Nacional / Proyecto de investigación: Anarquismo, Educación y Pedagogía / Relatoría Sesión No. 3: Ferrer I Guardia: La enseñanza racionalista. Experiencia La Escuela Moderna de España, México y Argentina/ Primer Bloque Temático: Reflexiones Teóricas y Experiencias/ / Por Ingrid

El pasado martes 16 de Octubre nos encontramos alrededor de 10 personas en el espacio semanal de formación sobre anarquismo educación y pedagogía, organizado por el CIAL. En esta oportunidad, la compañera Paola fue la encargada de realizar la exposición del tema utilizando un texto que nos introdujo en la propuesta pedagógica de Ferrer I Guardia, su intervención nos planteó la primera discusión ¿La educación liberadora debe tener o no una posición política? Abriendo, de esta manera, varias rondas de preguntas y reflexiones frente a esta cuestión, además del tratamiento que la pedagogía libertaria debe dar a las creencias religiosas.

Frente a la primera cuestión el punto de partida fue reconocer que el actual modelo educativo tiene implícito una posición política capitalista, donde la educación se utiliza como una herramienta para reproducir y profundizar las desigualdades sociales: el acceso al arte, a la ciencia, a la educación  superior y de calidad está determinado por la situación económica de las personas y de esa manera las condiciones del trabajo que deberá desempeñar. Es por esto que la educación debe abordarse como un problema socio-político, y por tanto, debemos reflexionar sobre el papel de la educación en la sociedad, sobre las problemáticas del modelo educativo así como también sobre las problemáticas políticas, económicas y sociales para continuar en la formulación de una pedagogía para una  sociedad libertaria.

Acerca del trato que se le debe dar a las creencias religiosas desde una propuesta de educación libertaria, la conclusión es el respeto a la autonomía y el uso de la pedagogía de la pregunta pueden ser el camino para el desarrollo del pensamiento crítico y científico. También se considera necesario conocer las diferentes religiones con relación a los momentos históricos más que realizar lecturas acríticas de la biblia.

Posteriormente utilizamos otra metodología para continuar la discusión, propuesta por el compañero Edwin, que consistía en formular preguntas problematizadoras  y responderlas colectivamente, algunas continuaban profundizando la relación entre la lucha de clases y la educación, las creencias religiosas y el pensamiento anarquista; sin embargo surgieron nuevas preguntas entre las cuales cabe resaltar: ¿cómo la pedagogía libertaria puede ser aplicada al medio colombiano? Al respecto las reflexiones apuntaron a reconocer en las experiencias de resistencia popular en las comunidades indígenas, en el movimiento estudiantil y juvenil, en las organizaciones barriales, espacios  donde la propuesta pedagógica libertaria puede emerger teniendo en cuenta  el conocimiento popular y científico nacido de la experiencia cotidiana, pero siendo críticas frente a las prácticas autoritarias de ambas expresiones, por ejemplo, el machismo.

Es necesario recordar que las discusiones surgidas desde los inicios del seminario siguen nutriéndose con las  teorías retomadas de diferentes autoras, de las experiencias  y reflexiones de las personas que asisten, en ese sentido las discusiones aquí planteadas seguirán desarrollándose a lo largo del espacio de investigación-acción.

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